Veneno
Un hombre le dice a su rabino:
- Rabino, creo que mi mujer me está envenenando con la comida. ¿Podría hablar con ella?
Al día siguiente, el rabino lo llama y le dice secamente:
- Ayer estuve tres horas hablando con tu mujer, ¿queres un consejo? ¡Toma el veneno!