El “borrador”
En medio de una tormenta, llegan a un solitario hotel cinco bellas jóvenes. En verdadera necesidad le piden al conserje que les consiga habitación. El conserje les informa que lo único disponible es una bodega donde quedan los últimos 5 catres de campaña. ¿Qué hora es? Un cuarto para las cinco.
Poco rato después llegan 5 sujetos, muertos de frío e imploran alguna habitación. El conserje les informa que ya nada hay disponible y que recientemente 5 señoritas ocuparon la bodega. Ante la insistencia, el conserje decide ir a conversar con ellas y vuelve indicándoles que ellas están dispuestas a compartir la bodega. ¿Qué hora es? Cinco para las cinco.
Acto seguido, los jóvenes entran a la bodega donde las chicas ya estaban recostadas. Después de algunos instantes, el conserje intrigado se acerca a la puerta y mira a través de la cerradura de la bodega. ¿Qué hora es? Las cinco clavadas.
Momentos más tarde, llegada la tranquilidad, los sujetos se dan cuenta de que sus acciones pueden tener repercusiones onerosas y perennes para ellos. Así que, a la primera oportunidad, y en la mejor tradición del macho del reino animal, se escapan dejando a su suerte a aquellas que gratuitamente les ofrecieron su más íntima compañía. ¿Qué hora es? Las cinco y cinco.
Tiempo más tarde, la razón llega a nuestras libérrimas heroínas, cada una de las cuales se da cuenta de que ha cometido un error que lo puede tener que llevar a cuestas por una gran parte de su vida. Después de analizar el caso, también se dan cuenta de que no están en los tiempos de sus madres, cuando los errores se hacían con tinta indeleble. ¡Estamos en los noventa! se dicen unas a otras. Eso de uno pagar por las consecuencias de sus errores corresponde a una etapa ya “superada”. Así que, a su debido tiempo, se buscan un centro “borrador” donde la tecnología moderna deshace como por arte de magia lo que otrora hubiese constituido una mancha permanente, un recordatorio indeleble del pobre juicio pasado. Una por una pasa por el “borrador” que las deja casi como si el error nunca hubiese sido cometido. El borrado concluye en un éxito rotundo. ¿Qué hora es? Las cinco menos cinco.
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