El hippie y la monja

Una vez se subió a un autobús un hippie que venía todo desalineado y hediondo, y el único puesto que quedaba libre era al lado de una monjita muy bonita, que estaba sentada detrás justamente del chofer. Apenas se sentó a su lado, el hippie le preguntó si podía hacerle el amor a la monjita, a la que esta respondió amablemente que no y pidió bajarse en la próxima parada. El chofer del bus, al oír esta proposición le dijo al hippie que él sabia lo que el hippie tenía que hacer si quería cogerse a esa monjita, tenía que ir esa misma noche al cementerio en donde la monjita le rezaba a Dios a las doce de la noche en punto y tenía que disfrazarse de Dios con una máscara y una bata de esas fluorescentes. Se fue el hippie a las doce en punto al cementerio y, en efecto, se encuentra a la monjita rezando. El hippie dió un brinco y se le apareció a la monjita diciéndole:
- Soy Dios y te ordeno que hagas el amor conmigo.
La monjita le dijo:
- Claro, si eres Dios no puedo negarme, pero te pido que por efectos de mí virginidad me hagas el amor por el ano.
A lo cual el hippie accedió, le levanto la sotana y le dio una tremenda culeada a la monjita. Una vez que acabo, se quito la máscara y le grito:
- ¡¡¡¡Ahahahahah!!!!!! ¡¡¡¡Soy el Hippie!!!!!
A lo que la monja, quitándose la máscara le respondió:
- ¡¡¡¡¡ Ahahahahahah!!!! ¡¡¡Soy el chofer del bus!!!!!

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