Golfista
Un hermoso día en Irlanda, un señor está jugando al golf y llega al hoyo 16. Pega a la bola y lo hace mal. Desafortunadamente, la bola se dirige hacia los árboles al costado del fairway. Va a buscar su bola y se encuentra con éste diminuto hombrecito con un enorme chichón en la cabeza y la bola de golf justo a su lado.
- Dios mío – dice el golfista. Y procede a reavivar al pobre hombrecito. Al despertarse, el hombrecito dice:
- Bueno me has dado justo. Yo soy un duende. Te concederé 3 deseos.
El hombre dice: – No puedo aceptar nada de ti, estoy contento que no te hayas lastimado demasiado.
Y se va. Viendo como el golfista se iba, el duende dice: – Bueno, era un hombre bastante amable, y me agarró, así que tengo que hacer algo por él. Le concederé las tres cosas que yo querría. Le daré dinero sin límites, un excelente nivel de golf, y una vida con gran sexo.
Bueno, pasa un año y el mismo golfista está jugando al golf en la misma cancha en el hoyo 16. Pega a la bola, ésta va hacia los mismos árboles y el golfista va por ella. Cuando encuentra la bola ve al mismo hombrecito y le pregunta como está. El duende dice: – Yo estoy bien, y puedo preguntar, ¿cómo está jugando al golf?
El golfista contesta. – ¡Bárbaro! Termino abajo del par todas las veces.
- Yo hice eso por usted – responde el duende. – Y puedo preguntar, ¿cómo le va con el dinero?
- “Bueno, ahora que lo menciona, cada vez que meto la mano en el bolsillo, saco un billete de U$S 100 – contesta.
El duende sonríe y dice: – Yo hice eso por usted. Y puedo preguntarle, ¿cómo está su vida sexual?
Ahora el golfista lo mira tímidamente y dice: – Bueno, tal vez una o dos veces por semana.
Confundido el duende balbucea: – ¿¿Una o dos veces por semana??
El golfista lo mira tímidamente y dice: – Bueno, no está tan mal para un cura Católico en una pequeña parroquia.
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